No es de hoy que las inversiones en un enfoque ESG (Ambiental, Social y de Gobernanza, por sus siglas en inglés) se muestran prometedoras, pero lo cierto es que el tema viene ganando fuerza en el mercado en general, frente a los constantes cambios que el mundo de los negocios viene observando.
En resumen, las empresas que implementan ESG en sus operaciones se muestran más preparadas para esos cambios de escenario y, por lo tanto, pueden ser más rentables en el futuro, además de estar listas para los cambios en los patrones de producción y consumo. Al fin y al cabo, la capacidad de modernizarse y acompañar las principales tendencias sin perjudicar la continuidad del negocio es el principal indicador de éxito a largo plazo para las compañías de todos los sectores.
Sostenibilidad vs. inversiones
Según un estudio de Itaú Asset, incluso el valor bursátil de las empresas que adoptan estrategias ESG aumenta, a medida que se vuelven más atractivas y rentables para inversores que buscan acciones seguras a largo plazo.
La reciente pandemia del coronavirus volvió a poner en el centro de la escena las preocupaciones relacionadas con la sostenibilidad, potenciando la concienciación sobre el tema y llamando la atención sobre la importancia de llevar a la práctica acciones ESG, en lugar de quedarse solo en el discurso.
De acuerdo con Valor Data, un comparativo realizado entre el Ibovespa (principal índice de la B3) y el ISE (índice que reúne a las compañías que adoptan la agenda ESG) muestra que el índice de sostenibilidad sale favorecido.
La autenticidad y la sensibilidad atraen
Las empresas que demuestran preocupación por las tendencias ambientales y de bienestar social —y que de hecho llevan a cabo acciones— construyen una imagen y reputación positivas en el mercado y resultan más atractivas, fortaleciendo y estrechando sus relaciones con el público, colaboradores, stakeholders y clientes.
Un estudio reciente de Union + Webster señaló que el 87% de los brasileños prefiere comprar productos de empresas con prácticas sostenibles. Además, las empresas que adoptan el concepto ESG son mejor valoradas por empleados y proveedores, que pasan a apreciar cada vez más el entorno de trabajo.
El panorama ESG en Brasil
Los números son prometedores y muestran una evolución clara en el país. De las 750 mejores compañías del ranking de Forbes “Best For The World”, que reconoce a las empresas con impactos positivos en la sociedad y en el medio ambiente, 39 son brasileñas.
Una de ellas es Natura, reconocida por distintas iniciativas en Brasil, como “Amazonía Viva”, que busca la conservación de 2 millones de hectáreas de la Selva Amazónica con inversiones millonarias; el programa “Más Belleza, Menos Basura”, enfocado en la gestión de residuos; y la causa “Cada Persona Importa”, que promueve la diversidad y la inclusión.
Otra empresa que se destaca en el país es el Grupo Boticário. La agenda ESG de la compañía contempla compromisos socioambientales hasta 2030, con el objetivo de mapear y solucionar el 150% de todos los residuos sólidos generados en la cadena productiva (residuos propios y de sus proveedores y clientes) y reducir la desigualdad social de 1 millón de brasileños.
Los números muestran que el país está avanzando mucho en los aspectos ESG, con la implementación de metas ambiciosas y acciones sostenibles en todos los procesos empresariales, atrayendo inversiones y generando una ventaja competitiva en el mercado.



