Las tecnologías de ciudades inteligentes y los sistemas de transporte están ayudando a las ciudades a absorber poblaciones en crecimiento, superar la congestión y construir un futuro sostenible. Los desafíos de moverse en una ciudad nos acompañan desde que los seres humanos empezaron a vivir en entornos urbanos. ¿Cómo equilibramos la congestión, la facilidad de desplazamiento y la contaminación?
La respuesta es directa: con tecnologías IoT, 5G, Inteligencia Artificial, conexiones ultrarrápidas, autos autónomos y mucho más. Funciona así: las ciudades inteligentes —aquellas altamente conectadas— recopilan datos de todas las fuentes disponibles, como semáforos, cámaras y dispositivos incorporados en el transporte público; analizan esos datos con IA y los comparten. Esto crea una red de datos constante que facilita la gestión del tráfico, la planificación de rutas, la seguridad pública y la respuesta ante emergencias.
Es decir, si ocurre un accidente, el sistema activa de inmediato a la ambulancia y a la policía, y crea rutas específicas para llegar al lugar, emitiendo alertas en los semáforos y para otros conductores en el trayecto.
En conjunto, estos sensores, micrófonos y cámaras inteligentes pueden construir una visión digital de lo que está sucediendo en las calles, carreteras y vías férreas de una ciudad casi en tiempo real.
Panorama brasileño
Según un estudio realizado por el Instituto de Energía y Medio Ambiente (IEMA), en São Paulo, el transporte urbano es responsable del “72,6% de las emisiones de gases de efecto invernadero”.
Pero ya hay acciones en marcha para revertir este escenario. Un ejemplo es la Alianza por la Movilidad Sostenible, una iniciativa de 99, en alianza con grandes nombres del mercado de movilidad en Brasil, para transformar la movilidad urbana, incorporando más vehículos eléctricos en las calles.
La preocupación y la concienciación sobre los vehículos eléctricos en Brasil han impulsado el crecimiento de fabricantes del sector, como el gigante BYD, que superó a Tesla en ventas, ya abrió concesionarios en el país y se consolida cada vez más a nivel mundial. El futuro de la movilidad, sin duda, pasa por la tecnología y la sostenibilidad.



